Curiosidades

EVOÉ, EUOÉ, O EVOHÉ, EUHOÉ, grito ceremonial y litúrgico de las bacantes que proviene de las bacanales ya que se pronunciaba de forma repetida en la festividades de Baco o Dyonisos en memoria de nuestra madre Eva según unos, aunque para otros esta palabra la tienen por una interjección dándole por significado “Bene sit illi”, esto es: Bien le suceda. El Evohé es el grito de los sátiros (seguidores de Dioniso o Baco) cuando hay motivo de gran regocijo, como al recoger a Ariadna en la isla de Naxos, abandonada por Teseo. De evoé procede la palabra ovación, ceremonia de honor menor que la de triunfo, por evolución de ovare, estar contento, sentir orgullo, derivado a su vez del griego euazein, gritar de alegría, formado por la interjección euoi que se usaba en honor a Dioniso y que hoy día en el portugués de Brasil, evoé es un grito de alegría que se pronuncia como señal de triunfo o de júbilo, como en el Carnaval.  Evohé se cree que fue la exclamación de valor empleada por Júpiter para animar a su hijo Dioniso mientras luchaba contra los Gigantes en la Gigantomaquia, equivalente a “Valor, hijo mío” y de ahí deriva Evan y Evius, unos de los muchos apodos con los que se conoce a Baco-Dyonisos, el dios del vino. En Grecia, según Fulcanelli, las bacantes eran llamadas Eva, palabra también derivada de Evohé con el que las lúbricas bacantes o ménades y los sátiros, ebrios de vino, invocaban la presencia de Baco. Las seguidoras de Dioniso, las bacantes, aparecen en las calles de Tebas, van ataviadas con la vestimenta del dios, la piel de corzo, y empuñan el tirso, especie de caña coronada de yedra, parra o lana. Llevan un largo recorrido pero son felices pues acompañan al dios, y muestran su gozo con el grito ritual del evohé: “desde la tierra de Asia, dejando el sacro Tmolo, corro en pos de Baco, dulce esfuerzo, fatiga placentera, lanzando el báquico evohé” (65-67). Bacantes, 20-25.

Esta es una preciosa canción de Pablo Guerrero, 1985, que la interpreta Luis Pastor que es una inyección de vitalidad, de energía positiva, de buen rollito, de la sensibilidad en la que me siento sumido. Para cuando estés en momentos bajos te transcribo esta vieja canción suya. Empieza así: Si te aburres tanto como en una noche de bodas, evohé. Y acaba: Si una historia comienza y otra historia termina, evohé.

 

EVOHÉ

“Si te aburres tanto como en noche de bodas, evohé.
Si oyes rumor de naves y batir de olas, evohé.

Si roncan tus pulmones como una tubería, evohé.
Si el ángel de tu vida no llegó todavía, evohé.

Si tu esposa la dulce te dijo ahí te quedas, evohé.
Si tu esposo y tu amante son la misma moneda, evohé.
Si al pasar lista a tu cuerpo te falta la cabeza, evohé.

Si se mueren solemnes tus últimas certezas, evohé.
Si los profetas te hablan del Día del Espanto, evohé.

Si la rica heredera fue insensible a tu encanto, evohé.

Si es de noche y no encuentras dioses ni aspirinas, evohé.
Si piensas ir montado en taxi a la oficina, evohé.

Si de pronto estás muerto y eres tú el asesino, evohé.

Si luego resucitas con un vaso de vino, evohé.
Si el infierno se acerca y todo te marea, evohé.
Si sólo tus zapatos saben de qué pie cojeas, evohé.
Si el autobús ignora el camino del cielo, evohé.

Si echaste a la basura tu mejor consuelo, evohé.
Si el horizonte es humo y el mar es gasolina, evohé.

Si te lo recomienda tu mejor vecina, evohé.
Si el día de tu santo te regalan corbatas, evohé.
Si tu mejor amigo asalta tu cubata, evohé.
Si te quedan rasguños de aquella despedida, evohé.
Si una historia comienza y otra historia termina, evohé.

 Dicen que la palabra Evohé es de origen etrusco o griego que posteriormente fue latinizada y viene a significar en sentido alegórico algo así como “viva la vida” o “vive la vida”. Esta palabra Evohé es un término fundamental en uno de los capítulos la novela Rayuela de Julio Cortázar, donde describe un acto amoroso, erótico, pero utilizando palabras no conocidas, inventadas, sin embargo se entiende con una gran facilidad lo que quiere decir. Evohé viene siendo el grito culminante del acto amoroso.

“Apenas él le amalaba el noema, a ella se le agolpaba el clémiso y caían en hidromurias, en salvajes ambonios, en sústalos exasperantes. Cada vez que él procuraba relamar las incopelusas, se enredaba en un grimado quejumbroso y tenía que embulsionarse de cara al nóvalo, sintiendo como poco a poco las arnillas se espejunaban, se iban apeltronando, reduplimiento, hasta quedar tendido como el trimalciato de ergomanina al que se le han dejado caer una fílulas de cariaconcia. Y sin embergo era a penas el principio, porque un momento dado ella se tordulaba los urgalios, consintiendo en que él aproximara suavemente sus orfelunios, apenas se entreplumaban, algo como un ulucordio los encrestoriaba, los extrayuxtaba y paramovía. De pronto era el clinón, la esterfurosa convulcante de las mátricas, la jadeoyante embocapluvia del orgumio, los esproemios del merpásmo en una sobrehumítica agopausa. ¡Evohé! ¡Evohé! Volposados en la cresta del murelio se sentían valparamar, perlinos y márulos, temblaba el troc, se vencían las marioplumas y todo se resolviraba en un profundo pínice, en niolamas de argutendidas gasas, en cariñas casi crueles que los ordopenaban hasta el límite de las gunfias”.

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Había tres tipos de besos en la antigua Roma como se puede ver en el Ars Amandi de Ovidio: osculum, entre conocidos, es el beso amistoso, de paz y religioso y se daba en la mejilla, basium el beso de afecto que se intercambiaban entre allegados cercanos y familiares al saludarse, es el beso de afecto, en los labios, y suavium el beso erótico y profundo, es el beso de amor por antonomasia entre amantes enamorados, en la boca. Hay muchos tipos de besos: largos, fugaces, ensalivados, apasionados, juguetones, con chipí –lengua-, exploradores, de tornillo, románticos, robados, suaves, dulces, de mariposa, de fiera, tímidos, de Judas, el primer beso, el último beso, el beso al muerto para inhalar su alma. Beso procede del latín basiare y este del sánscrito bhadd “abrir la boca” y está ligado a las primeras y prehomínidas manifestaciones de amor materno-filiales, también dicen que el beso procede de la antigua Grecia en los años 500 a.C. cuando las mujeres probaban la boca de sus maridos para saber si habían bebido vino.  Yo creo que el beso es mucho más antiguo, ojalá se encuentre algún día el beso fósil, hay que ir a la búsqueda del beso fósil. ¿Qué pasa con los besos no dados, con aquellos que decimos: Me quedé con las ganas de darle un beso. Adónde van a parar esos besos?

 

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 Las musas son nueve, como nueve fueron las noches de amor entre sus padres, Zeus y Mnemósine, la diosa de la memoria, en que las engendraron. Las musas expresan la creencia filosófica de la primacía de la música en el Universo y son las cantoras divinas que deleitan con sus cantos a los dioses y con su música inspiran a sus elegidos los músicos y los poetas, y fueron las que otorgaron a los humanos el don sagrado de la música que los eleva sobre todos los seres vivos y los acerca a lo divino y por ello a ellas, las musas, se las considera como la fuente etimológica del nombre de la música, que es el arte de pensar con los sonidos según unos o el arte de sentir con los sonidos según otros. Son Calíope, la de más alta dignidad y patrona de la poesía épica; Clío a la que corresponde la Historia; a Polimnia, la pantomima; a Euterpe, la flauta y la música en general; a Terpsícore, la poesía ligera y la danza; a Érato, la lírica coral y la poesía amorosa; a Melpómene, la tragedia; a Talía, la comedia y a Urania, la astronomía. No obstante, Platón llamó a Safo de Lesbos la décima musa.

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El poder de la MEMORIA.- Hay sucesos que nos han ocurrido y que por el azar desaparecen de nuestras vidas durante muchos años y creemos que se han borrado de nuestra memoria, pero no es así, están grabados a fuego en lo más recóndito de nuestro cerebro y atrapados dormitando en nuestras más delicadas neuronas, pues, si al cabo de los años sin acordarnos de ellos, se vuelve a producir el suceso en nuestra presencia, inmediatamente las reconocemos como un acontecimiento déjà vu, ya visto, o dejà vécu, ya vivido, es decir como un fenómeno de paramnesia quedándonos extasiados y con una sonrisa boba y cariñosa al reencontrarnos con ellos. Como ejemplo puedo citar aquellos caramelos toffee con forma de bloque de color y sabor café con leche de la marca Viuda de Solano que al masticarlos eran duros como una piedra pero al irse calentando y disolviéndose en la boca se iban ablandando y al masticarlos se nos pegaban a las muelas y no podíamos abrir las mandíbulas a riesgo de sacarnos los empastes sin anestesia, eran deliciosos. O los gurriatos, es decir los polluelos de gorrión, que hace poco vi en los cálidos días de mayo, recién caídos de su nido y con sus patitas de lagarto con las que se arrastraba afanosamente por el suelo con los ojos saltones aún cubiertos por una piel morada, y con un cuerpecillo rosado y panzudo donde se veían los incipientes cañones de sus plumas, unas venillas rojizas finísimas y con una boca enmarcada por unas enormes boqueras amarillas. O el olor a incienso que se escapa por las rendijas del incensario en blancas volutas perfumadas con olores a exóticos países y que inunda el recinto religioso con un aroma a seriedad y boato religiosos que nuestras pituitarias reconocen ipso facto retrotrayéndonos a las clases preparatorias de catequesis para nuestra primera comunión sentados en los primeros bancos de nuestra iglesia parroquial. De mis primeros años de colegio recuerdo el olor de las clases, entre dulzón y cálido de la clase, mezcla de olor a tiza, a lejía, a madera vieja, a papel húmedo, a bocadillo de salchichón, a habitación cerrada, a humanidad joven y a colonia infantil. Nunca olvidaré el entrañable olor que desprendía mi plumier de madera al abrirlo donde guardaba mis rotuladores Carioca, los lápices de colores Alpino algunos, enanos de tanto usarlos en comparación con los de color blanco, negro y gris que a su lado eran gigantes, con su contera de latón brillante para apurarlos y las gomas de borrar, blanditas y suaves al tacto, de la marca Milán, de color verde y rosa claros, sobretodo el modelo 112 que tenía una graciosa forma de lengua de gato. Tanto de los lápices como de las gomas tengo un recuerdo imborrable de sus olores e incluso de sus sabores, pues llegué a morderlos y a lanzar sus trozos por el canuto del bolígrafo BiC Cristal contra el cogote de algún profesor lo cual me costó más de un disgusto.

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Islas Canarias de los Guanches o Afortunadas.

 Para andar, La Palma: verde, intensa, buenas rutas a pie, sus otros nombres son Isla Bonita o Isla Verde. Distinta a todo lo que he visto hasta ahora. Lanzarote: el máximo exponente de la arquitectura en armonía con el entorno, me gustó por lo distinta que era en conjunto. Fuerteventura si quieres kilómetros de playa sin ver a nadie, andas y de repente, aquí me baño, te quitas la ropa y al agua. Tenerife, buenas rutas para andar también, pero geografía distinta..

Gran Canaria y Tenerife, las más grandes tienen de todo, paisajes espectaculares, ambiente para ir de marcha, playas, etc. Personalmente de las dos me quedo con Tenerife. En cuanto a las pequeñas, La Palma es muy interesante por sus bosques con la Caldera de Taburiente como centro. También está el Teneguía, que hizo erupción en los 70, al sur de la isla. La Gomera se caracteriza por sus profundos barrancos, en los que se utiliza el silbo gomero para comunicarse, y sus bosques de laurisilva. Lanzarote es espectacular por sus volcanes en el parque de Timanfaya, su vino de malvasía y su turismo controlado. Fuerteventura es muy atractiva por sus grandes playas de arena blanca y aguas transparentes. Y me queda mi querida isla de El Hierro, la más pequeña de todas, con sus fondos marinos espectaculares, sus miradores y su encantadora gente. En la zona de buceo de La Restinga, al sur de la isla, se celebra todos los años un concurso internacional de fotografía submarina. Por resumir le diré que las mejores playas están en las islas orientales y que los mejores fondos marinos están en las occidentales al ser más rocosas. Y otra cosa, si vas a ir los meses de julio y agosto son muy ventosos en las islas y que las mejores épocas de ir son hasta junio y de septiembre en adelante. En cuanto a los coches de alquiler, hay en todas la islas y son bastante mas baratos que en la península. La Palma es una isla de contrastes, para disfrutar de la naturaleza y el senderismo, desde el bosque de los Tilos, que es reserva de la biosfera, en el norte de la isla, hasta la zona volcánica del sur, pasando por la Caldera de Taburiente, con alturas de 2500 m aproximadamente a solo 10 km de la costa.
Las rutas que puedes hacer de senderismo son chulísimas, tanto por el interior de la caldera, como por las crestas de la misma, o bien la ruta de los volcanes, llegando hasta el Teneguia, el ultimo volcán que hizo erupción en España en los años 70. Además se pueden hacer rutas por las lavas, cosa que en Lanzarote, vas en plan borrego, con el autobús de la visita del parque, ya que no puedes ir andando.
Yo cuando estuve fue en plan casa rural, en un pueblín cerca de la costa. Todas las mañanas desayunaba en el patio de la casa, viendo a lo lejos la figura del Teide y si no había calima, también se veía La Gomera. Si algo recuerdo especialmente son los cielos de la isla. Son impresionantes. Como esta el observatorio del Roque de los Muchacho tienen muy controlada la iluminación y creo que nunca he visto tantas estrellas.

LEYENDAS DEL TEIDE.

El Teide es un volcán situado en una de las Islas Canarias, Tenerife. Tiene una altura de 3.718 m sobre el nivel del mar y unos 7.000 m desde el fondo del océano Atlántico. Es el pico más alto de España y el de cualquier isla atlántica. Es también desde finales de 2007 uno de los Doce Tesoros de España y está catalogado como Patrimonio de la Humanidad desde el 28 de julio de 2007.

 El Almirante Cristobal Colón durante su travesía por Canarias, la noche del 24 de agosto de 1492, escribió en su cuaderno de bitácora:

El Almirante decidió  el  23 de agosto volver con sus dos barcos a Gran Canaria. Zarpó al día siguiente y pasó aquella noche cerca de Tenerife, de cuya cumbre, que es altísima, se veían salir grandísimas llamaradas de lo que maravillándose su gente les dio a entender el fundamento y la causa de tal fuego, aduciendo al respecto el ejemplo del monte Etna en Sicilia, y de otros muchos montes, donde se veía lo mismo“.

Para los guanches (vocablo que procede de Guan, Persona y Chinech, denominación antigua de Tenerife, es decir los aborígenes tinerfeños), el  volcán Teide era su monte sagrado y tenía el nombre de Echeyde que, tras su adaptación al castellano, derivó en el nombre actual de Teide que significaba “Infierno” pues este volcán estaba considerado como una de las puertas que comunicaban con el inframundo subterráneo, es decir con el infierno.

Los guanches consideraban a la montaña de Echeyde como el lugar en que habitaba la figura maligna de Guayota, que era la principal de las entidades mitológicas y la más siniestra de todas en las que creían los antiguos pobladores de Canarias. El nombre “Guayota” puede derivar de Wa-Yewta que significa  “Destructor”, sin duda por su catastrófica y demoledora actividad volcánica.

Según otras leyendas el Teide era para los antiguos guanches una especie de Axis Mundi, el Eje y Centro del Mundo que sostiene al cielo pues sirve de soporte físico entre la bóveda celeste y la tierra y su cima es el lugar más cercano al Sol, a la Luna y a los dioses y desde dónde el hombre podía comunicarse con las deidades celestiales.

Según la mitología guanche la creación del Mundo y del Hombre corre pareja a la del Génesis salvo en lo referente a Eva y a la costilla de Adán:

En el principio de los tiempos era Achamán el dios único, poderoso y eterno que se bastaba a sí mismo. Antes de él sólo había la nada y el vacío, el mar no reflejaba el cielo y la luz aún carecía de colores. A él debían su existencia la tierra y el agua, el fuego y el aire, y toda la vida que en ellos cabía. Achamán habitaba las alturas y a veces las cumbres de las montañas para regocijarse contemplando lo que ante su mirada se divisaba. Un día se detuvo Achamán en la cima de Echeyde. Desde allí su obra le pareció más bella y perfecta, como si la descubriese por vez primera, y pensó que debía compartirla. Entonces decidió formar a los seres humanos para que también ellos admirasen lo creado, para que hicieran uso de su creación y para que la conservasen. Tenían los naturales para sí que Dios los había criado del agua y de la tierra, tanto hombre como mujeres”.

Una leyenda guanche dice que Guayota apresó al dios Magec (dios Sol de la luz), y lo arrastró consigo al interior de las grutas del Teide. Los guanches pidieron clemencia al celestial Achamán, dios benefactor supremo del Olimpo guanche y eterno adversario de Guayota, pues es comprensible que los aborígenes al no ver al sol Magec por quedar oculto tras la espesa nube de ceniza que cubría los cielos, pensaran que se lo habían robado e hicieron, lo único que podían hacer, invocar al creador, Achamán. Achamán consiguió derrotar a Guayota tras larga lucha y los guanches, temerosos y expectantes, al observar la boca del volcán echando llamaradas de fuego, suponían que dentro se estaba librando una batalla entre Achamán y Guayota de la que salió  vencedor el todopoderoso Achamán que sacó de la entrañas de Echeyde a Magec y el sol Magec volvió a brillar sobre Tenerife. Acto seguido Achamán taponó el cráter para que Guayota no pudiera salir. Dicen que el tapón que puso Achamán es el llamado Pan de Azúcar o Pilón de Azúcar, el último cono, de color blanquecino, que corona el Teide. Desde entonces Guayota permanece encerrado en el interior del Teide. Cuando el Teide entraba en erupción, era costumbre que los guanches encendieran hogueras con el fin de espantar a Guayota o bien, según otra versión, para que si Guayota lograba salir de Echeyde, creyera que seguía en el infierno y pasase de largo. Otras referencias a Guayota señalaban que éste, cada cierto tiempo, para recordar su presencia, lanzaba por la boca del volcán lava y cenizas amenazadoras.

A continuación un terremoto fracturó la isla de Echeide, y se crearon las siete Islas Canarias; Tyterogaka (Lanzarote), Erbane (Fuerteventura), Tamarán (Gran Canaria o País de los Valientes), Chinech (Tenerife, de Tener, montaña e Ife, blanca), Ghomerah (La Gomera), Benahoare (La Palma) y Ezeró (El Hierro).

La cúspide del Teide está formada por un antiguo cráter, el de la Rambleta, de 850 m de diámetro. En su interior, emerge el “Pilón de Azúcar”, punto que culmina con un cráter, el tapón de Achamán, a 3.718 m de altitud, que aún presenta actividad volcánica en forma de fumarolas. El Teide, madre de esta tierra canaria y con forma de pecho femenino, tiene el pezón erecto debido al frío de sus nieves perpetuas, lo que hace que a Tenerife antiguamente se la llamara Nivaria. Cristóbal Colón en la Relación de su Tercer Viaje dijo: “E q’este peçon es la parte más alta e mas propinqua al cielo”.

El mítico Teide está asociado a los perros negros que en Canarias se conocen con el nombre de Tibicenas, o Tibisenas o Yrune o Iruene, que eran considerados como perros gigantes de espeso pelaje negro que vivían en las cuevas del Teide y que sólo salían de noche para deambular por los barrancos y quebradas ya que la orografía tinerfeña propicia que existan muchos parajes solitarios y barrancos profundos y sombríos, aspecto este que favorece las apariciones en los lugares más remotos y peor iluminados. Cuando Guayota salía de su guarida adoptaba la forma de un fiero perro negro e iba acompañado de los Tibicenas, sus hijos, también encarnados en perros oscuros. Según los lugareños de la isla de Tenerife, estos perros negros son la reencarnación del Dios de la maldad y las Tinieblas, Guayota, que cual verdadero Can Cerbero del Teide, el líder de la manada, enviaba a los Tibicenas y a los Yrune para proteger la entrada a las moradas infernales situadas en el Teide. Nunca salían de día y en la oscuridad se les distinguía por sus largos colmillos afilados y por sus brillantes ojos. Se dice que los que se los han encontrado alguna vez, han quedado mudos de forma misteriosa y para siempre. También citan las crónicas a los Verdines o Bardines que eran perros negros muy feroces y famosos por lo grandes que eran.

A estos perros, por lo temidos que eran, les rendían culto a través de pequeños sacrificios ante exvotos, a modo de ídolos de terracota o barro cocido de forma humana y zoomórfica. De hecho, en la literatura científica y arqueológica canaria, a estas figurillas de terracota de variadas formas, se las conocen también por el nombre de Tibicenas. En muchos tubos volcánicos del Teide se han encontrado restos de ofrendas y vasijas con alimentos, por lo que se sabe que los guanches hacían ofrendas en la morada de Guayota -el dios del mal del Teide- para aplacar su ira.

Se dice que el origen semántico de Canarias procede de “Can” por los muchos canes o perros que existían. Suponen otros que el pseudo-cactus de largos brazos que vive en las zonas rocosas, Euphorbia canariensis, o caña amarga conocida de Juba, dándole este nombre en honor a su médico Euforbio, fue la que dio su nombre a la Gran Canaria, haciéndola derivar de Canna. Tomás Nichols, allá por 1.525, da por cierta esta hipótesis, y añade a este propósito: “He oído decir a sus antiguos habitantes que era así llamada (Canaria), por cierta caña de cuatro faces que crece en abundancia en el país, de la cual se extrae una leche que es un veneno muy peligroso”. 

(RuyDiaz, Junio de 2009.)

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Isla Léucade o Lefkada.

La isla de Léucade o Leucas o Lefkada (en griego Λευκάδα, Lefkáda; griego clásico Λευκάς Leucás) es una isla griega situada en el mar Jónico, localizada al norte de las islas de Itaca y Cefalonia. Léucade es una isla montañosa, con rica vegetación hacia el este y el sur. La isla estaba unida antiguamente al continente siendo durante mucho tiempo una península (Los corintios cavaron una zanja en el siglo séptimo antes de Cristo en su istmo.

Las costas orientales son suaves, al abrigo del viento y salpicadas de pequeños islotes verdes, siendo los más conocidos Skorpios —propiedad de Aristóteles Onassis—, Madouri y Sparti. La región oriental tiene mucha vegetación, que le da un verde colorido. Salpicada de pequeñas aldeas marinas, como Lygia, Nikiana, Perigiali y Nidri, una de las atracciones turísticas más populares de la isla, situada en un lugar protegido, con vistas sobre las islas de Skorpios y Meganissi y sobre la península griega. A 20 km al sur de Nidri está el centro turístico de Vasiliki, un centro de windsurf, de donde parten ferries a Cefalonia e Ítaca. Al sur de Vasiliki está el cabo Lefkada, desde donde supuestamente la poetisa griega Safo saltó desde los altos acantilados (30 m), encontrando la muerte.

Los restos de una ciudad prehistórica y de tumbas circulares del mismo periodo, desenterrados en la zona, convencieron al arqueólogo alemán Dörpfeld de que ésta era la patria de Ulises.

En la costa occidental, por contra, se entremezclan enormes acantilados y playas doradas, como la famosa playa de Porto Katsiki. La capital está en Léucade (Lefkada), una pequeña localidad construida en el fondo de un golfo natural, al norte de la isla cerca del canal que la separa del continente, con casas de madera pintadas.

La red de carreteras consiste en una carretera nacional, la que bordea la costa y que permite hacer un tour de la isla, y dos carreteras locales más. La carretera costera, entre Léucade y Vasiliki, discurre a través de la misma Léucade , aunque recientemente se ha finalizado una carretera de circunvalación que bordea el pueblo por el oeste.

            De un promontorio de esta isla se lanzaban al vacío los amantes no correspondidos para olvidar sus penas. (la poetisa Safo de Lesbos, llamada la Décima Musa, enamorada y no correspondida por el joven batelero –o marino según otros- Faón de Mitilene, se tiró por el acantilado de Léucade y desapareció bajo las aguas. La roca de este acantilado es de color blanco y de ahí el nombre de la isla ya que leukós es blanco. El salto de Léucade era muy utilizado por las amantes desdeñadas sucumbiendo todas ahogadas, sólo se logró salvar Afrodita desesperada por la muerte de su amado Adonis, muerto por Ares que se había disfrazado de jabalí, el resto se convirtieron en sirenas que con sus cantos seducen a los marinos que, incautos, se acercan y estrellan su barco contra las rocas de Léucade, dicen). Entre los hombres que se lanzaron desde esta roca sólo logró sobrevivir el poeta Nicóstrato. Hubo otro enamorado desgraciado, en 1907, el médico argentino Alberto Gutiérrez Lima, que oyó hablar de las propiedades de la roca de Léukade. Desde hacía años arrastraba una pena de amor. La señorita Catalina Sureda lo había abandonado del modo más terminante.
Gutiérrez Lima viajó hasta las islas Jónicas, se las ingenió para llegar al promontorio y pegó el salto con triste dignidad. Ante la ausencia de pescadores que lo rescataran, tuvo que ganar la costa a nado. Después, regresó trabajosamente a donde había dejado sus cosas. Y allí mismo, todavía mojado y en calzoncillos, se pegó un tiro. Allí en Léukade está enterrado Wilhelm Dörpfeld(1853-1940) Arqueólogo alemán, n. en Barmen y m. en la isla de Léucade (Grecia). Principal colaborador de Schliemann, dirigió el Instituto Arqueológico de Atenas (1887-1912).

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MARES Y CASCADAS DE NUBES.

Uno de los factores que más condicionan el clima de las islas Canarias son los Vientos Alisios. Éstos circulan en dirección fundamentalmente NEàSO como consecuencia del anticiclón atlántico situado en las Azores.

Son vientos cargados de humedad por la evaporación del mar, que soplan de forma casi constante en el verano y chocan con las laderas situadas al NE de las islas, o sea, a barlovento. Estas masas de aire que colisionan contra las laderas de las islas se componen de dos capas. Una húmeda, pesada y más bien fría y cargada de nubes que se mantiene en las cotas bajas y pegada al relieve (vientos alisios inferiores o capa baja, entre los 500 m. y los 1500 m. de altitud), otra cálida, más ligera y seca y libre de nubes, localizada en las cotas altas (vientos alisios superiores o capa alta, a más de 1500 m. de altitud). Ambas capas están separadas por una inversión térmica vertical de unos 10º C.

La masa fría de aire cargado de humedad que queda pegada al relieve en la zona de barlovento (N y NE), forma un colchón palpitante de nubes caracterizado por sus vaivenes como latidos de ascensos y descensos. Estas masas de nubes forman el llamado Mar de Nubes que queda retenido por las altas montañas que actúan como un dique de represa.

Debido a la fuerza de los alisios las masas del Mar de Nubes, frías, cargadas de humedad y por tanto más pesadas, tienden a sobrepasar las crestas y los cordales y rebasan las alturas para descender rebosando por las vaguadas y cayendo al otro lado de la ladera, a sotavento, como etéreas, fluyentes y sorprendentes Cascadas de Nubes.

Al ir ascendiendo el Mar de Nubes por la ladera a las zonas más altas y frías, sus gotas de agua se unen entre sí, se condensan, pesan más, no se sostienen en la nube y se caen por su propio peso, es decir precipitan y se produce el fenómeno curioso del efecto Föhen, el de las brumas empapadas de agua que impregnan con lluvia horizontal la laurisilva a barlovento, y se desbordan en prodigiosas Cascadas de Nubes por las laderas abajo, hasta deshacerse a medida que pierden el agua al llover y se van desecando.

Lo normal es que por encima del Mar de Nubes, a más de 1500 m. de altitud, la atmósfera esté limpia de nubes y con una visibilidad excelente. Por ello, desde los picos más altos se ve un mar de algodón y de cuando en cuando emergentes, como islotes, las cimas de las otras islas. Ruy Díaz, Junio de 2009.

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Las Siete Maravillas del Mundo Antiguo

Estas maravillas, ordenadas según la época de su construcción, son las siguientes:

  1. La Gran Pirámide de Guiza. Terminada alrededor del año 2570 a.C., fue construida para el faraón Keops. Ubicada en la llanura de Gizeh o Guiza, Egipto, es la única de las siete maravillas que aún se puede contemplar.
  2. Los Jardines Colgantes de Babilonia. Construidos en 605 a. C. – 562 a. C. Ubicados en la ciudad de Babilonia, actual Iraq. Perduraron hasta no más allá de 126 a. C., cuando la ciudad fue destruida definitivamente por los partos.
  3. El Templo de Artemisa/Diana en Éfeso (actual Turquía). Construido hacia 550 a. C. y destruido por un incendio intencionado en 356 a. C., Alejandro Magno ordenó su reconstrucción, culminada tras su muerte en el año 323 a. C. Este nuevo templo, que debe ser considerado como el incluido dentro de la lista de las maravillas, fue destruido a su vez por los godos durante un saqueo en el año 262.
  4. La Estatua de Zeus en Olimpia. Esculpida hacia 430 a. C. por Fidias. Ubicada en el interior del templo dedicado al propio Zeus en Olimpia, Grecia, desapareció entre 393, año en que el emperador Teodosio el Grande prohibió el culto pagano, y 426, en que Teodosio II ordenó la demolición de los monumentos de Olimpia.
  5. La Tumba del rey Mausolo en Halicarnaso. Construido hacia 353 a. C. y situado en la ciudad griega de Halicarnaso, actual Bodrum (Turquía). Se mantuvo en pie a lo largo de los siglos, pero una serie de terremotos hizo que hacia 1404 ya hubiera quedado reducido a ruinas.
  6. El Coloso de Rodas. Construido entre 294 a. C. y 282 a. C. Ubicado a la entrada del puerto de la ciudad de Rodas en la isla de Rodas, Grecia, fue derribado por un terremoto en el año 223 a. C., por lo que fue la más efímera de las maravillas.
  7. El Faro de Alejandría. Construido entre 285 a. C. y 247 a. C. en la isla de Pharos, en Alejandría (Egipto), para guiar a los navíos que se dirigían al puerto de la ciudad. Al igual que la tumba de Mausolo dio nombre genérico a todos los grandes monumentos funerarios que la siguieron, la torre de Faros (Pharos) hizo lo propio con las torres de señales para la navegación. El Faro perduró hasta que los terremotos de 1303 y 1323 lo redujeron a escombros; en el año 1480, sus restos fueron reutilizados en la construcción de una fortaleza cercana.

Las Siete Maravillas del Mundo Moderno

Para esta selección se admitieron estructuras creadas desde que la humanidad existe hasta el año 2000, con la condición de que estuviesen en pie en la actualidad. Los resultados fueron dados a conocer el 07.07.07, es decir, el 7 de julio de 2007.

Las ganadoras fueron:

-         Chichén Itzá, Yucatán, México.

-         El Coliseo de Roma.

-         El Cristo Redentor de Río de Janeiro.

-         La Gran Muralla China.

-         Machu Picchu, Cuzco, Perú.

-         Ciudad de Petra, Jordania.

-         Taj Mahal, Agra, India.

 Entre las finalistas cabe destacar: Alhambra de Granada, Acrópolis de Atenas, Estatua de la Libertad de Nueva York, Moáis de Isla de Pascua, Ópera de Sydney, Stonehenge en el Reino Unido, Torre Eiffel de París.

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